jueves, mayo 28, 2015

“Señor Seed Monsanto” ahora educa niños de Buin, comuna natal de Claudio Bravo

Pablo Rosales, el  gerente de la Planta de Granos de Monsanto en Paine/Viluco, invitó a la comunidad local a un acto el miércoles  27 de mayo,  en la Escuela básica “Humberto Moreno Ramírez” (ex Santa Victoria) de Viluco, en la comuna de Buin,  donde lanzó un video de Seguridad Vial dirigido  a los 370 alumnos de la escuela pública y sus familias.  Buin TV registró la actividad en el video "Señor Semilla" 
En la escuela, que lleva el nombre de un destacado futbolista de ColoColo nacido en Buin,  hubo dignos profesores que objetaron la actividad, pero su Director, Juan Carlos Ramírez,  se impuso e invitó a sus colegas directores  a sumarse a la iniciativa de relaciones públicas de Monsanto.
“Sandía Calada” por Bozán
Por su parte, el alcalde de Buin, Angel Bozán (PPD) subió sin rubor a su facebook el video “Señor Seed”, lanzado apenas tres días después de la Marcha Global contra Monsanto del 23 de mayo,  a la que en Santiago adhirieron miles de personas. El respaldo del alcalde de esta comuna fue una verdadera “sandía calada” para la maniobra de lavado de imagen de la transnacional con la peor reputación en América Latina y el mundo. Al final del video se concluye que “la preocupación por las personas es fundamental para Monsanto.” Bazán bajó el video 24 horas después de publicarlo, cuando empezó a ser denunciado en redes sociales.
En 2013 el alcalde RN Diego Vergara, de la comuna de Paine (provincia del Maipo),  firmó una “Alianza Estratégica” con Monsanto. Ahora lo secunda en esa tarea el alcalde Bozán. A través de esa alianza con Vergara,  Monsanto inició el plan de construcción de una imagen positiva  a nivel local, mientras sigue masificando el uso del  tóxico herbicida glifosato (nombre comercial Roundup ) que pone en riesgo suelos, aguas y comunidades cercanas a  los semilleros transgénicos en todo el país.
 Las instituciones no funcionaron
El video del “Señor Seed Monsanto”  es el resultado  del desamparo vivido por  la población de Viluco/Buin, hasta el 2 de octubre de 2014 cuando cortaron la ruta G46 que une la ruta 5 Sur con Isla de Maipo.  Chile Visión cubrió la movilización el 2 de octubre.
Durante tres días se manifestaron los buinenses.  El 30 de septiembre,  dos trabajadores habían muerto atropellados por un camión que llevaba maquinaria agrícola, elevando así a 22 las víctimas en un solo año en la ruta, rebautizada como “Carretera de la Muerte”.  Los vecinos recibieron entonces incluso el apoyo de su más ilustre buinense,  Claudio Bravo, el extraordinario arquero de la selección chilena. Finalmente el ministro de obras públicas se comprometió a  dotar la ruta de señalética, vermas y lomos de toro, entre otros,  para darle seguridad a la población frente al intenso tráfico existente.
Ya se instalaron los reductores de velocidad y este año no ha habido muertes. La seguridad vial es fundamentalmente una tarea que en Chile desarrolla el departamento de ese nombre dependiente de Obras Públicas, así como Carabineros de Chile. La evidente desidia de las autoridades abrió la brecha para que la transnacional apareciera resolviendo un problema que interesa a todos y neutralizando  cualquier protesta debido a la necesidad real de proteger a los niños y niñas, cuestión no abordada en 2014. Monsanto ya logró “meter la puntita” y se sabe que el próximo 2 de junio se reúne con el director del Liceo Enrique Bernstein de Paine para seguir adelante con su plan.
Es necesario estudiar  los presupuestos municipales para poder establecer cuántas iniciativas locales está financiando Monsanto en Chile, encubierto bajo el equívoco manto de la llamada “responsabilidad social empresarial” y amparado en necesidades no resueltas por las autoridades. Monsanto, asediado globalmente,  teme el contagioso ejemplo de comunidades informadas como la del barrio Malvinas Argentinas de Córdoba, y las Madres de Pueblos Fumigados, organizaciones argentinas que están hartas del veneno con el que han sido rociadas por Monsanto.
Monsanto y su cría: el Roundup
La transnacional se ha  jactado últimamente en CNN y en su propia web de ser la principal exportadora de semillas transgénicas de Chile, cuestión que SAG (a cargo del tema transgénicos) evita confirmar actualmente en el sitio web. En sus diez hectáreas de instalaciones, la planta de Paine recibe el maíz transgénico proveniente de aproximadamente 300 predios arrendados por Monsanto (con diferentes nombres, como ANASAC y otros)  a productores ubicados desde la Región Metropolitana a la Región del BioBio. Allí  se recibe, selecciona y  seca el maíz transgénico, para ser finalmente exportado a Estados Unidos y Canadá. También se exporta, en menor cantidad,  maíz convencional (híbrido) a países europeos.
En Chile,  en la temporada 2012/2013 se cultivaron un total de 27.776 hectáreas de cultivos transgénicos resistentes al glifosato, un 83% de las cuales corresponden a semilla de maíz transgénico. Según cifras del boletín de insumos de ODEPA, en los años 2014 y 2013 la importación de herbicidas fue de  8.868 toneladas y  9.620 respectivamente.
En todos los casos, se trata de variedades de maíz resistente al herbicida glifosato (nombre comercial Roundup), recientemente declarado como probable carcinógeno por la Agencia IARC  de Investigación del Cáncer, dependiente de la OMS.
El “acampe” que detuvo a Monsanto
La reacción contra Monsanto en Argentina se produjo en los últimos años cuando las comunidades vecinas a cultivos de soya transgénica comenzaron a notar un sospechoso aumento de muertes por cáncer y de casos de nacimientos con malformaciones congénitas. Fue así como se organizaron las madres del barrio Ituizangó  Córdoba, de donde es originaria la lideresa  Sofía Gatica. Ella encabeza el llamado “acampe por la Vida”, una ocupación autogestionada del predio elegido por Monsanto en el barrio Malvinas Argentinas, a 15 km de la ciudad de Córdoba. El acampe ha impedido que se construya  allí una planta de tratamiento de semilla. Una hija y una sobrina de Sofía Gatica murieron de cáncer, y ella se ha consagrado a la lucha en defensa de la vida de los niños y niñas de las comunidades afectadas por la acción criminal de esta industria biotecnológica en Argentina
En 2009 el doctor Andrés Carrasco, destacado investigador  de la Universidad de Buenos Aires, ya fallecido,  entregó a este grupo de madres, los resultados de su estudio sobre el glifosato, incluso antes que se publicara la investigación en una revista científica, por la gravedad de los hallazgos. Estos mostraban en experimentos con embriones de anfibios, las malformaciones que producía el uso de glifosato, en concentraciones menores a las usadas en la agricultura. La organización Médicos de Pueblos Fumigados comenzó desde entonces a documentar los problemas detectados en las zonas afectadas por el uso de glifosato en cultivos transgénicos tolerantes al Roundup. En 2014, investigadores de la Universidad de Córdoba documentaron en terreno en la localidad cordobesa de Monte Maíz el aumento de muertes por cáncer, concluyendo que ello estaba asociado a monocultivos locales en los que se usa el herbicida glifosato y otros agrotóxicos peligrosos. La población presenta cinco veces más casos de cáncer que la media registrada por la Organización Mundial de la Salud.



martes, mayo 05, 2015

Debatiendo con mordaza en Qué Comes de TVN


Por Lucía Sepúlveda Ruiz
www.periodismosanador.blogspot.com
Lo positivo del programa  ¿Qué Comes? Frankenfood fue colocar el tema en la pantalla (con un título que era publicidad engañosa)... y mostrar por primera vez en tv el decreto de etiquetado de alimentos transgénicos que Bachelet y Lagos no promulgaron el 2000. Pero la balanza estuvo claramente cargada para el lado empresarial evidenciándose el conflicto de interés con el avisaje en ese medio. Este 23 de mayo tenemos que volver a ocupar la calle con nuestras demandas: que Monsanto deje de sembrar cáncer trasgénico cultivado con glifosato en Chile,  que Bachelet etiquete  los alimentos transgénicos, y que prevalezcan la semilla campesina e indígena y la agroecología sepultando definitivamente la Ley Monsanto.
Afirmación equívoca
Lo más negativo de Qué Comes es haber dejado la sensación de que no hay alternativas de alimentación sana. Dos hechos fueron determinantes para ello, uno al inicio del programa, cuando se hizo un juego con público, para concluir que todos los alimentos tenían “intervención de la ciencia y la tecnología”. Esa afirmación era equívoca pues si hubieran colocado fruta y verdura orgánicas (cosa que no  hicieron) eso habría tenido también cierta tecnología, es decir métodos de producción sana. La  idea de que “todo alimento” tiene intervención es propia del discurso de la industria pro-transgénicos y es funcional al conformismo. El otro hecho que contribuyó a la confusión fue que apenas mencionaron que  el glifosato fue reclasificado por  el IARC/OMS probable cancerígeno y en cambio asociaron el cáncer con  la acrilamida,  llenando  una atractiva porción del programa con ese problema saliéndose fuera del tema. Promocionaron un futuro catastro de alimentos con acrilamida y escondieron la guía de productos transgénicos de Nestlé, Kellogg y otros.


Efecto derrotista
Varios comentarios en twitter mostraban una audiencia convencida de que “no hay nada que hacer”. La única alternativa dada fue la educación en alimentación sana a un grupo de niños. Pero no hubo entrevistas sobre agroecología ni huertas urbanas ni agricultura orgánica, pese a que Luis Puente, el ingeniero en tecnología en alimentos dijo que en el futuro el alimento tenía que ir hacia un equilibrio entre la innovación y los alimentos tradicionales.
Monsanto tuvo omnipresencia en el programa. Apareció Carlos Muñoz, vicedecano de agronomía de la U y presidente del comité de Fitomejoradores de ANPROS gremio liderado por Monsanto; seguido por Patricio Arce, investigador de la UC  Ese departamento de biotecnología según entendemos, está financiado por el convenio Monsanto/UC suscrito en 2010. Arce no reveló cuál era el gen resistente a la sequía que insertaban en los cítricos, sólo  habló del agrobacterium que transporta el gen de interés.
Marketing  
La investigación de Arce es la nueva cara de la transgenia. Buscan convencer que van a resolver un problema del país y no de una empresa. Es importante asumir que esta es la estrategia comunicacional ideada por  Monsanto y la industria biotecnológica para ser aceptada por la sociedad que mayoritariamente desconfía o rechaza la manipulación genética. Atención Arica: Arce afirmó que el próximo año ya podrían plantar cítricos transgénicos en el norte, comercialmente. ¿Y con qué ley? Hace unos siete años investigadores de la UC que estaban fabricando un tomate-vacuna contra la hepatitis también informaron estar a punto de lanzar su producto, lo que nunca ocurrió.
Gonzalo Pardo del SAG y Romilio Espejo (U de Chile) coincidieron en que no se ha podido legislar para legalizar los transgénicos para el mercado interno, por el rechazo provocado por esas iniciativas.

No a la Guía de Alimentos Transgénicos
En cuanto a la campaña Yo No Quiero Transgénicos en Chile, se vieron unos segundos de marcha y actividades en pantalla, e imágenes  del libro “Transgénicos: Mitos y Verdades” de Antoniou Fagan y Robinson que traduje el año pasado.  Pero Qué Comes dejó debajo de la mesa nuestra “Guía de Alimentos que Pueden Tener Transgénicos” Guía de Alimentos que Pueden Contener Transgénicos (y alternativas saludables). De todo lo que hablé (largamente, en dos oportunidades) aparecieron algunos segundos sobre posibles alteraciones derivadas de la transgenia y de la relación plaguicidas/transgénicos, censurando todo lo relativo al estudio de Gilles Eric Seralini, los del Dr. Carrasco, y datos sobre el aumento exponencial del cáncer  en Argentina y  los impactos sociales y ambientales de los transgénicos. Y tampoco dijeron que me entrevistaron en la Ecotienda ubicada en Domingo Toro Herrera 1361, un espacio de venta de alimentos sanos producidos por la Cooperativa Verde, Chiloé Orgánico y Tierra Viva, entre otros. Es parte de la alternativa que estamos construyendo y que prefieren no ver.
Debut de Yuri Charme
Qué Comes fue en cambio el debut televisivo de Yuri Charme, director de Monsanto para Chile y Perú. Antes hablaba con la prensa José Salazar, gerente para Chile. En 3 o 4 intervenciones Charme afirmó que el glifosato no genera más daño que la sal, y que con o sin ley Monsanto seguirán envenenando igual.(o sea exportando transgénicos, dice él).Denostó todos los estudios científicos que muestran el daño de los transgénicos, secundado por P Arce.

Un espacio muy menor tuvo Camilo Rodríguez-Beltrán, académico de la UDD que a nivel internacional participa de las reservas sobre el tema de la transgenia y exige evaluación del riesgo tomando en cuenta también factores sociales y ambientales. Con seguridad fue muy editado pues la argumentación que le escuchamos en otras oportunidades era más fuerte y clara.   María Isabel Manzur tuvo algunos segundos bien precisos respecto de riesgos y la falta de etiquetado.
De esta manera ¿Qué Comes? dejó la mesa bien servidfa por Monsanto, aunque permitió que hubiera unos invitados de piedra tirando el mantel.
El mejor tweet fue éste: https://pbs.twimg.com/profile_images/449704311400849408/kN1RqGwX_normal.jpegROBIN HOOD @CarlosAmpuero · 5 de may.
Viendo #QueComes entiendo porque la #EnaVonBaer sale con tanta tontera, los transgénicos afectaron su adn y crearon falla en su secuencia ����


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miércoles, abril 29, 2015

RAP-Chile demanda a Bachelet prohibir el glifosato para detener la siembra de cáncer

RAP-Chile demanda a Presidenta Bachelet y SAG la prohibición inmediata del herbicida glifosato. La siembra de cáncer tiene que parar! En Chile se usa glifosato para los transgénicos (Roundup Ready), para los cultivos forestales y los convencionales. En 2013 se importaron 9.620 toneladas de herbicidas, de los cuales  la mayor parte es glifosato. Esto se usó en  las  25.040 hectáreas de maíz transgénico resistente al Roundup cultivadas en 2013 y en las 92.378 hectáreas de maíz convencional sembradas ese año, además de fumigaciones en forestales y hortalizas.


Santiago de Chile, 29 de abril de 2015/ La Red de Acción en Plaguicidas RAP-Chile, junto a la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas en América Latina RAP-AL y a la red global Pesticide Action Network,  demandaron al gobierno de la presidenta Michelle Bachelet y al Servicio Agrícola y Ganadero SAG  la prohibición inmediata del herbicida glifosato. La Agencia Internacional para la Investigación  del  Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recientemente reclasificó al glifosato como “probablemente cancerígeno para los humanos.” La IARC concluyó que hay suficiente evidencia de que es cancerígeno en experimentos animales.

En su carta a las autoridades, RAP-Chile urgió a la Presidenta Michelle Bachelet a mostrar su voluntad política  de marcar un giro  hacia una agricultura sustentable, sana y libre de tóxicos, como ha sido demandado por las comunidades y organizaciones campesinas, las organizaciones sociales, ambientales y de consumidores.

La siembra de cáncer en Chile
Según cifras del Boletín de Insumos de ODEPA, en los años 2014 y 2013 se importaron 8.868 toneladas de herbicidas y  9.620 toneladas de herbicidas respectivamente. De esa cifra total, sabemos que la mayor parte corresponde a herbicidas que tienen en su formulación el principio activo glifosato, que  se utiliza en cultivos transgénicos pero también ampliamente en miles de hectáreas de maíz convencional, así como en plantaciones forestales, hortalizas y frutales. En Chile en la temporada 2012/2013 se cultivaron un total de 27.776 hectáreas de cultivos transgénicos resistentes al glifosato, un 83% de las cuales corresponden a semilla de maíz transgénico. El año 2013, en las regiones comprendidas entre Coquimbo y Los Lagos, se cultivaron en Chile 92.378 hectáreas de maíz convencional según cifras entregadas por ODEPA. Ese mismo año hubo 25.040 hectáreas de maíz transgénico resistente al Roundup.

“El herbicida de Monsanto, el glifosato, es peligroso para la salud de niños y adultos residentes en comunidades rurales de la Argentina”, confirmó Javier Souza, director de Pesticide Action Network  International. “Miles de personas sufren enfermedades y malestar debido al uso del glifosato, y en algunas comunidades de la Argentina  afectadas por las pulverizaciones, la tasa de personas con cáncer, es dos o cuatro veces más alta que la media normal del país.”
En Argentina se estima que unas 24 millones de hectáreas se cultivan con vegetales transgénicos, especialmente la soja,  resistente al glifosato. Allí, en 2014, cerca de trescientos millones de litros de glifosato fueron aplicados sobre el cultivo de soja y otros cultivos como hortalizas, tabaco, arboles exóticos, etc. 

Monsanto es el creador tanto del herbicida cuyo nombre comercial es RoundUp (que contiene el ingrediente activo glifosato) como de las semillas de soya, maíz y algodón transgénicos, que han sido manipuladas genéticamente en laboratorio para hacerlas resistentes al glifosato.
Este herbicida se ha convertido en el plaguicida más utilizado en el mundo, entregando billones de dólares en ganancias a esta transnacional biotecnológica. En Estados Unidos, alrededor del 94% de la soja, 89% del maíz y el 91% del algodón plantado son genéticamente modificados  para resistir al glifosato. El Roundup actualmente es fabricado también por otros productores de venenos químicos en China y otros países.

“Glifosato y otros herbicidas también han sido asociados a la resistencia a antibióticos”, dijo Judy Hatcher, vice- directora de PAN Internacional. “La combinación de probable cancerígeno y resistencia a antibióticos de los plaguicidas estrella de Monsanto, constituyen un fuertísimo llamado de atención para la comunidad global. Como un tema de mayor prioridad, los  políticos deberían mantener fuera del mercado la próxima ola de semillas transgénicas resistentes al glifosato y otras sustancias  químicas antiguas y peligrosas”, agregó.

Investigadores de Nueva Zelanda hallaron que formulaciones de herbicidas que contienen glifosato, 2,4-D y dicamba,  pueden desarrollar una resistencia a antibióticos en  bacterias que causan enfermedades, tales como E.coli y Salmonella.

A nivel global Pesticide Action Network (PAN) ha marcado un compás de espera de los próximos 60 días para que los gobiernos adopten las medidas de prohibición del glifosato y  aborden las preocupaciones señaladas en los estudios recientes.

RAP-Chile reiteró asimismo su llamado al gobierno de detener la comercialización de los plaguicidas altamente peligrosos y los neonicotinoides que matan a las abejas. Demandó en cambio políticas de promoción de la agroecología y la agricultura orgánica, que protejan a los trabajadores, consumidores y el medioambiente, y que ofrezcan una vida digna a los agricultores.

Contactos:
María Elena Rozas, coordinadora nacional RAP-Chile

lunes, marzo 23, 2015

"Semana sin Plaguicidas" busca mundo sin plaguicidas y con agroecología



Campaña Internacional “La Semana sin Plaguicidas”

¡Por un mundo sin plaguicidas y favoreciendo las producciones agroecológicas!

La Semana sin Plaguicidas es una campaña anual e internacional cuya 10ª edición se va a celebrar durante los diez primeros días del otoño austral, entre el 20 y 30 de marzo de 2015. La campaña, iniciada originalmente por  la organización francesa Génération Futures, se viene realizando exitosamente desde el año 2005 para informar sobre los impactos de los plaguicidas en nuestra salud y en el ambiente y también para promover alternativas saludables.

Desde la Red de Acción en Plaguicidas y sus alternativas de América Latina formamos parte de esta campaña y abogamos por analizar, discutir y poner en práctica medidas de política, estrategias y prácticas agrícolas, y campañas sanitarias, que posibiliten reducir el uso de plaguicidas hasta eliminarlos, a partir de la instauración de prácticas agroecológicas.
A través  de las tareas de investigación, capacitación, educación y de incidencia política realizada por los miembros de RAPAL  defendemos y luchamos por la eliminación de todos los plaguicidas especialmente los altamente peligrosos dada su vinculación con el ambiente y su capacidad de producir enfermedades agudas y crónicas,  en especial diferentes tipos de  cáncer y alteraciones en el sistema endócrino.
Todavía se pueden comercializar en nuestro continente productos prohibidos y/o retirados del mercado en otros lugares como en la Unión Europea ; tal es el caso del Imidacloprid y el fipronil , o de otros agrotóxicos severamente cuestionados como el Paraquat. NO podemos aceptar el doble modelo ya que todos los seres humanos somos iguales y posemos los mismos derechos civiles y ambientales.
Debemos aspirar a vivir en un mundo sin contaminantes , con acceso a alimentos sanos , sin contener plaguicidas, para ello invitamos a la reflexión y acción a todas las organizaciones y personas que deseen involucrarse en este proceso que iniciamos hace muchos años.
Cordialmente
Javier Souza Casadinho,
Coordinador regional RAP-AL (Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas en América Latina)  
Contacto en Chile: María Elena Rozas, Coordinadora RAP-Chile

RAP-AL llama a prohibir glifosato en América Latina sin más trámite



Informe IARC/OMS marzo 2015

¡Por un mundo sin plaguicidas y favoreciendo las producciones agroecológicas!

El glifosato es considerado como posible cancerígeno, no lleguemos tarde a tomar las decisiones 

Es histórica la lucha llevada a cabo por miembros de las comunidades afectadas por las pulverizaciones con glifosato, así como las evidencias que se fueron aportando desde las investigaciones en laboratorio o los monitoreos epidemiológicos comunitarios en las cuales se mostraba la relación existente entre la exposición a glifosato y el desarrollo de diferentes tipos de cánceres, la aparición de enfermedades relacionadas con la disrupción endocrina y otros problemas vinculados con el aparato respiratorio.

Ahora, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), integrante de la Organización Mundial de la Salud (OMS), declaró que  los plaguicidas Glifosato (nombre comercial Roundup),  Diazinon y  Malation son de  Probable efecto carcinógeno (grupo 2A) en humanos, mientras que otros dos,  Parathion y tetraclorvinfos  son de Posible efecto carcinógeno  (grupo 2B). La agencia ha publicado un informe con las evaluaciones finales en la revista The Lancet Oncology en el que se detallan los hallazgos producto de las investigaciones realizadas.

El herbicida glifosato es el plaguicida de mayor venta en muchos países de América Latina. Las investigaciones que hemos realizado en Argentina, donde glifosato es el herbicida más vendido, detectan su utilización en las producciones de cereales y oleaginosas, nogales, manzanas, tabaco, hortalizas, naranjas, yerba mate, cultivo de pinos y eucaliptos. También se utiliza en ámbitos urbanos a fin de controlar hierbas en vías férreas, banquinas, zanjas, terrenos baldíos y en las mismas veredas de zonas densamente pobladas. Asimismo hemos documentado como se incrementó el uso de glifosato en relación a la expansión de la superficie agrícola con soya transgénica y a la aparición de resistencias a este herbicida entre las plantas silvestres.  Se verifica una elevación de las dosis junto a una mayor frecuencia en la aplicación.
Lamentablemente el herbicida glifosato se ha transformado en un químico de amplio uso por parte de los agricultores como de habitantes de zonas urbanas siendo comercializado al público en general, en químicas, comercios de agrotóxicos hasta en supermercados y negocios de venta de alimentos para mascotas, sin mediar ningún tipo de restricción.
Es bien documentada la utilización de glifosato en las campañas para eliminar los cultivos de uso ilícito y de cómo esto afectó a las comunidades de Ecuador y Colombia, ya en su salud socio ambiental como en la soberanía alimentaria.

Desde RAPAL apoyamos el cambio en la categorización respecto a la probabilidad del glifosato de producir cáncer, pero manifestamos la necesidad de actuar con más premura; en muchos casos la búsqueda de mayores evidencias puede implicar un retraso en la toma de medidas urgentes. Por ello abogamos la aplicación del principio de precaución en la prohibición de productos químicos relacionados con la salud humana aunque no tengamos suficientes certezas.
La certeza puede llegar demasiado tarde para las personas expuestas directamente o indirectamente al glifosato, como a otros plaguicidas, porque ya han desarrollado enfermedades que comprometen la posibilidad de desarrollar una vida plena.   
  
Asimismo llamamos a los miembros de los Ministerios de Agricultura, Salud y Ambiente de América Latina, así como a todos los tomadores de decisión a fin de encarar las medidas pertinentes que protejan la salud humana y lleven a la prohibición del uso del herbicida glifosato en la región y todo el mundo.
Cordialmente
Javier Souza Casadinho, Coordinador regional RAP-AL (Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas en América Latina)
Contacto en Chile: María Elena Rozas, Coordinadora Nacional RAP-Chile, cel 98858227